Huertos escolares ecológicos

El proyecto que se propone es la creación de un aula ecológica mediante la implantación y gestión de un huerto escolar ecológico. Se propone que sea una actividad complementaria formando parte del currículum y/o una actividad extraescolar.


La implantación de un huerto escolar en el Centro Educativo como herramienta educativa complementa los contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales desarrollados en el aula de una forma lúdica y práctica. Además se pueden desarrollar muchas capacidades contempladas en los objetivos educativos generales de las diferentes etapas educativas.


El huerto escolar ecológico es un recurso educativo cada vez más posibilidades de huertoconocido y usado. Resulta muy enriquecedor poder disponer de un espacio de cultivo (por pequeño que sea). El gran número de recursos didácticos que sugiere, el atractivo trabajo al aire libre, las actividades que se realizan y las experiencias que se viven en torno al huerto despiertan facetas y potenciales que difícilmente se pueden activar simplemente recurriendo a los libros.


Por tanto, el huerto es un acción interdisciplinar que pueden llevar a cabo los alumnos y alumnas de infantil, primaria y secundaria, y se puede enmarcar dentro del currículo de varias áreas así como dentro del proyecto de ECOESCUELAS.

Con el huerto podremos trabajar también, por ejemplo, la orientación espacio-temporal, explorar con los sentidos, plantearnos preguntas y desarrollar estrategias de investigación, interrelacionar conceptos de diversas áreas,…

educo en valores

aportaciones al desarrollo cognitivo

 

DIEZ FRUTOS DEL HUERTO ESCOLAR


1. Conocer para querer

Los huertos ecológicos escolares favorecen la sensibilización ante la necesidad de cuidar del medio ambiente y hacer un uso más responsable de los recursos naturales.

2. Aprender ciencias naturales

Las iniciativas permiten conocer de forma empírica cómo crecen las plantas, se obtienen los alimentos y entender cómo funcionan los ecosistemas.

3. Aprender ciencias sociales

Con un huerto también se puede aprender economía. Entre otras cosas, es un buen punto de partida para conocer cómo funciona el sistema alimentario mundial y la manera en que la forma de producir afecta a las personas.

4. Aprender humanidades

Poner en valor los conocimientos de los abuelos o apreciar la cultura y la gastronomía locales, es más fácil desde el contacto con la tierra.

5. Acercarse al mundo rural

¿Niños que no saben de dónde vienen los huevos o las fresas? Los huertos escolares acercan a los chicos y chicas de ciudad al campo.

6. Promover la alimentación saludable

Las autoridades sanitarias alertan sobre los problemas de alimentación infantil, con retos como la creciente tasa de obesidad desde la infancia y sus consecuencias sobre la salud. Entender la importancia de la alimentación saludable también tiene que ver con este tipo de iniciativas pedagógicas.

7. Promover el consumo responsable

Si saben de dónde vienen los alimentos, cuánto cuesta obtenerlos y qué impacto tienen en el medio, ¿tendrán más oportunidades de ser consumidores responsables?

8. Fomentar actitudes de cooperación

Los profesores impulsores de huertos escolares inciden en ello con ejercicios para los que es esencial trabajar en equipo, algo básico en agricultura ecológica.

9. Conectar la escuela con el mundo

El huerto escolar es una oportunidad para complementar el trabajo en el aula con la iniciativa en el exterior, y conectar la escuela con su entorno, al tiempo de cuidar de él.

10. Aprender de forma más divertida y motivadora

La actividad física en el huerto y la recompensa de ver crecer lo que hemos cultivado alimenta la motivación por aprender más en el ámbito de la escuela.

 

 

 

 

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